Hay un momento del año en el que todo lo que ocurre en Altavins gira en torno a una misma cosa: la uva.
La vendimia 2026 ya ha comenzado. El 17 de agosto iniciamos la cosecha en la finca Trufes, en Batea, con la Garnacha Peluda destinada a la Ilercavònia Rosé. Paralelamente, también hemos empezado a entrar Garnacha Blanca en la bodega.
Y todavía nos queda una de las grandes protagonistas de la campaña: la Cariñena, una variedad que suele tener un período de maduración más largo y que, por eso, vendimiaremos hacia el final de la campaña.
Garnacha Blanca, Garnacha Peluda y Cariñena forman una trilogía de variedades especialmente vinculada a la identidad vitivinícola de la Terra Alta y son también tres de los grandes pilares sobre los que Altavins construye su proyecto.
Porque para nosotros, la vendimia es mucho más que cosechar uvas. Es el momento en que culminan meses de trabajo en el viñedo y comienza a tomar forma una nueva añada.
Una vendimia que comienza en el viñedo
Antes de que la primera uva llegue a la bodega, ha habido todo un año de trabajo.
Durante los meses previos controlamos la evolución de los viñedos, el proceso de maduración y el estado sanitario de la uva. Cuando llega el momento adecuado, tomamos una de las decisiones más importantes de toda la campaña: cuándo es el momento óptimo para cosechar cada variedad y cada finca.
No todas las variedades maduran al mismo ritmo. La Garnacha Peluda ha sido la primera protagonista de la vendimia 2026, mientras que la Garnacha Blanca ya ha empezado a entrar en bodega. Más adelante llegará la Cariñena, que necesita más tiempo para alcanzar el punto de maduración que buscamos.
Esta diferencia entre variedades es precisamente una de las riquezas del patrimonio vitivinícola de la Terra Alta.
Garnacha Blanca, Garnacha Peluda y Cariñena: una trilogía con identidad
Hablar de vinos de la DO Terra Alta es hablar de un territorio con un patrimonio vitivinícola muy singular.
Y entre las variedades que mejor explican esta identidad encontramos la Garnacha Blanca, la Garnacha Peluda y la Cariñena.

Garnacha Blanca: el icono de la Terra Alta
La Garnacha Blanca es sin duda una de las variedades más representativas de la DO Terra Alta.
El clima mediterráneo, las características del suelo y las condiciones del territorio le permiten expresarse con una marcada personalidad. En Altavins, es una de las variedades fundamentales de nuestro proyecto y una de las grandes protagonistas de nuestra enología.
Garnacha Peluda: el símbolo de Altavins
Si la Garnacha Blanca es un icono de la Terra Alta, la Garnacha Peluda es una de las variedades que más identifica a Altavins.
Nuestra apuesta por esta variedad es especialmente significativa: Altavins fue la primera bodega en elaborar un vino monovarietal de Garnacha Peluda.
Hoy forma parte de distintos vinos de nuestro catálogo y es una de las expresiones que mejor representa nuestra voluntad de poner en valor variedades autóctonas.
Cariñena: la que espera hasta el final
La Cariñena será una de las últimas variedades que cosecharemos esta campaña.
Su ciclo de maduración suele ser más largo y esto hace que necesite más tiempo en el viñedo antes de llegar al punto que buscamos.
Esta espera tiene una recompensa: una variedad con gran capacidad de expresar carácter y profundidad y que completa esta trilogía de variedades que consideramos tan especial para entender la identidad vitivinícola de la Terra Alta.
Garnacha Blanca, Garnacha Peluda y Cariñena. Tres variedades, tres personalidades y un mismo territorio.
Vendimia manual: la calidad comienza con la selección
En Altavins, toda la vendimia se realiza manualmente.
No es sólo una cuestión de tradición. Es una decisión vinculada directamente a la calidad y al control de la uva que llega a la bodega.
La vendimia manual nos permite seleccionar las uvas durante la cosecha y descartar las que no cumplen nuestros criterios. Las uvas seleccionadas se van colocando cuidadosamente en palots, procurando que lleguen a la bodega en las mejores condiciones posibles.
Es una forma de trabajar más exigente, que requiere más tiempo y más manos, pero que nos permite controlar mejor cada paso del proceso.
Porque la calidad de un vino comienza mucho antes de la bodega: comienza en el viñedo.
De la cepa a la bodega: 24 horas en frío
Cuando los palots llegan a la bodega, el proceso sigue.
La uva entra en una cámara frigorífica durante aproximadamente 24 horas, a una temperatura de entre 2 y 4 °C.
Este proceso de refrigeración nos permite trabajar las uvas a baja temperatura antes de empezar la elaboración y favorecer la preservación de sus características.
Uno de los objetivos es conseguir una gran extracción aromática de las pieles de la uva, donde se encuentran buena parte de los compuestos que contribuyen a la expresión aromática del vino.
Este cuidado en las primeras horas después de la cosecha es especialmente importante cuando queremos preservar al máximo el carácter de cada variedad.
Vivir la vendimia: enoturismo en plena campaña
La vendimia es una de las épocas del año con mayor actividad en Altavins.
Pero esto no significa que cerramos las puertas al visitante. Durante las semanas de vendimia seguimos ofreciendo visitas y experiencias de enoturismo a la bodega.
De hecho, consideramos que es uno de los mejores momentos para venir a descubrir Altavins.
Durante una visita en plena vendimia, la experiencia va mucho más allá de la tradicional cata de vinos. Dependiendo del momento de la campaña, los visitantes pueden ver de primera mano cómo llega la uva a la bodega, descubrir el proceso de selección e incluso probar la uva recién cosechada y el mosto.
Es una manera de descubrir el vino desde el principio: de la uva al mosto y del mosto al vino.
Y después, evidentemente, llega el momento de degustar el resultado final con nuestros vinos.
Por eso, si desea vivir una experiencia de enoturismo en la Terra Alta diferente, la vendimia es una época especialmente recomendable para visitarnos.
Puede consultar nuestras experiencias y reservar su visita a Altavins a través de nuestra página de enoturismo.
Una experiencia para entender el territorio
Visitar una bodega durante la vendimia permite entender muchas cosas que difícilmente se pueden contar sólo con palabras.
Permite ver el trabajo de las personas que hay detrás del vino, tocar la uva, probarlo, descubrir el mosto y entender cómo cada decisión tomada en el viñedo acaba teniendo consecuencias en el vino que encontraremos en la copa.
En Altavins queremos que nuestro enoturismo en Batea sea precisamente eso: una puerta de entrada a nuestro proyecto, pero también al paisaje, a las variedades y cultura vitivinícola de la Terra Alta y las Terres de l’Ebre.
La vendimia 2026 acaba de empezar
El 17 de agosto empezamos con la Garnacha Peluda de la finca Trufas.
Ahora continuamos con la Garnacha Blanca y, cuando llegue su momento, será el turno de la Cariñena.
Aún nos quedan muchas semanas de trabajo, muchas madrugadas, muchas horas en el viñedo y muchos palotes para entrar en bodega. Pero también nos queda por delante el inicio de una nueva historia.
La historia de la vendimia 2026 de Altavins.
Una historia que comienza con tres variedades que forman parte de nuestra identidad:
Garnacha Blanca. Garnacha Peluda. Cariñena.
Tres variedades, tres personalidades y un territorio que las convierte en únicas.
La vendimia ya ha empezado. Y nosotros le invitamos a venir a vivirla.

